Doble
V. había recogido las escasas pertenencias de Jer mientras Sean se lo llevaba a
un aparte. Cuando regresó con la guitarra y algunas prendas de ropa; Nick ya
estaba subiendo la moto a la furgoneta y el chico se encontraba en el interior
del vehículo.
Sean
le había entregado la pulsera.
—Es
mejor que no lleve un identificador falso —señaló con voz suave.
Él
trató de decir algo, pero por una vez, no había encontrado las palabras.
Había
transcurrido una semana desde aquello y no dejaba de pensar en el dolor que
reflejaba el rostro de su amigo. Meneó la cabeza, incómodo ante el recuerdo.
Se
quitó la pulsera y la guardó en el hueco de la pared junto a la otra. Colocó el
ladrillo en su sitio y empujó el armario para ocultar el escondite.
Salió
al patio para encontrarse con su abuela, que estaba junto a una hoguera, con
Jenny sentada a su lado.
—¿Podemos
hablar? —dijo para que la chica los dejara a solas.
Ocupó
el taburete que dejó libre y lo acercó un poco más a la anciana.
—Vas
a regresar —dijo ella con aire resignado.
—Tengo
que hacerlo —Cogió la mano deforme y la sostuvo entre las suyas con cariño—. No
he sabido nada de la madre de Mark y creo que debería probar otro enfoque para
averiguar dónde está.
—Espero
que no estés pensando en acercarte a Walters —La advertencia en su voz era
clara.
—Usaré
a Ryan —dijo con despreocupación.
Era
obvio que la idea no le gustaba en absoluto.
—¿Y
qué vas a ofrecerle para que se atreva a meter las narices en los negocios de
su padre?
Doble
V. se encogió de hombros.
—Ya
encontraré algo.
—Eso es lo que me preocupa—, señaló con aspereza.
—Es
posible que no sea necesario —la tranquilizó—. Pero no puedo quedarme aquí
mientras Mark está esperando a que le llegue alguna información. Y ahora con lo
de Jer…
No
quería ni decirlo en voz alta.
Se
habían enterado de los detalles unos días después. Una plataforma de la fábrica
se había derrumbado, llevando consigo parte del muro y cayendo sobre varios
operarios. El padre de Jer había muerto allí mismo. Otras tres personas habían
fallecido en el hospital y varias resultaron heridas.
Ese
domingo se celebraría un acto en la ciudad para recordar a las víctimas.
Decidió asistir, aunque no sabía por qué quería hacerlo. Quizás se debiese a
que no había estado presente en el funeral.
—Antes
de marcharte, deberías hablar con Luke acerca de Sarah Taylor —dijo la anciana
a regañadientes.
—¿Qué?
¿Por qué? —se sorprendió.
Lo
miró largamente sin decir nada durante un rato. Los tracers sabían que estaba
buscando a la madre de Mark, ¿es que se habían enterado de algo y no se lo
habían dicho?
—Tú
solo pregúntale —dijo con un suspiro—. A solas.
Asintió
un tanto confuso. Si Luke supiera dónde estaba Sarah ya se lo habría dicho.
Tenía que tratarse de otra cosa.
Besó
la arrugada mejilla y se alejó buscando al chico con la mirada. Los tracers
comían y reían sentados a una mesa alargada. Doble V. se hizo con un plato y se
unió a ellos. Se sentó lo más cerca que pudo de la barbacoa, donde uno de los
chicos asaba tiras de panceta sobre la parrilla.
No
pudo evitar que la vista se le escapara de forma involuntaria hacia Luke y él
debió de notarlo. Se levantó para llevar un plato sucio a una tina, pasó una de
sus largas piernas sobre el banco y se encaró con Doble V.
—Escúpelo
—dijo en voz baja.
—¿Qué?
—se sobresaltó.
—Lo
que sea que quieras decirme —Levantó una ceja—. Dilo y ya. No me gusta perder
el tiempo.
—Aquí
no —consiguió decir.
Luke
soltó un resoplido.
—Estaré
en la cocina —Se levantó señalando con un gesto el plato del chico—. Termina de
comer y ven a buscarme.
Se
alejó con la tina de vajilla sucia y Doble V. se apresuró a terminar su cena.
Cuando
entró en la casa, vio a Luke bromeando con un par de chicas. Carraspeó para
llamar su atención y le hizo un gesto hacia la puerta. Siguieron el camino de
tierra durante unos minutos hasta que dejaron atrás la granja.
—¿Y
bien? —Luke se detuvo.
—Mi
abuela me ha dicho que sabes algo acerca de Sarah Taylor. ¿Es cierto?
—No
sé dónde está —Cruzó los brazos sobre el pecho.
—Pero
sabes… alguna otra cosa.
El
chico dejó escapar un suspiro.
—Sé
lo que ocurre en ese tipo de fábricas. Me imagino que eso es lo que tu abuela
quiere que te cuente —Miró a lo lejos y habló con voz monótona—. Ty y yo
pasamos varios años en una de ellas.
Le
contó sin emoción que su padre los había llevado con él cuando lo ahogaron las
deudas. A pesar de ser unos críos, se vieron obligados a vivir en un barracón
atestado de gente y a trabajar duramente al igual que el resto.
—El
muy desgraciado se murió seis meses después —dijo fríamente—. Ty intentó buscar
una forma de escapar, pero había cámaras por todos lados y hombres armados
vigilando el terreno —Le lanzó una mirada de advertencia—. No podréis acercaros
a ella sin que os atrapen
—¿Quieres
decir que llevan armas de fuego? —se alarmó—. ¿Cómo es posible?
—Solo
hace falta un cargo corrupto en la oficina de gobierno más cercana.
Ese
tipo de armas estaban prohibidas en casi todo el territorio. Ni siquiera las
fuerzas de seguridad estaban autorizadas a llevarlas encima, salvo en caso de
extrema necesidad. Por regla general, les bastaba con usar aturdidores. Si lo
consideraban necesario, siempre podían desplegar una unidad de robots.
Había
visto pistolas, rifles y armas por el estilo en alguna vieja película. Sabía
que existían en el mundo real, pero parecían pertenecer más bien al pasado.
—Tiene
que haber una forma —intentó mostrar confianza—. Solo tenemos que encontrarla.
No
tenía ni idea de cómo lo haría, pero estaba seguro de que una vez que reunieran
la suficiente información, averiguaría cómo rescatar a Sarah.
—Vosotros
lograsteis escapar.
—Tuvimos
suerte. Un nuevo delegado acababa de llegar a la zona y un abogado de la 94 lo
puso al tanto de la situación.
—¿Crees
que nos ayudaría?
Le
dijo que ya lo había puesto al tanto.
—Es
posible que la encuentre, pero la situación legal es distinta. Ty y yo éramos
menores.
—De
todas formas, creo que debería hablar con él.
—Ren
lo conoce, pero es mejor esperar a contar con información fiable —pareció dudar
antes de proseguir—. J. J. es algo particular… Si le cuentas la historia de tu
amigo, es posible que se lo tome como algo personal. No te interesa que se
precipite.

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