Esa
tarde se encontraron con Yomi. A él sí que se le echaban quince años. El chico
era incluso más alto que Jer. No parecía muy hablador. Claro que su silencio
podía deberse a que Doble V. no le daba ocasión de abrir la boca mientras lo
ponía al corriente de sus aventuras.
—¿En
serio crees que es buena idea ir a ver las carreras?
Él le
sonrió con un aire despreocupado que empezaba a resultarle familiar.
Los
tracers habían llegado hacía un rato con la moto de Ryan. Además de
devolvérsela, pensaban competir con alguno de los chicos de la ciudad.
—Ya
que estoy aquí… Ah, ¡ahí está Mark!
Un
niño de unos doce años se acercó a ellos con paso desgarbado. Doble V. le había
hecho llegar un mensaje al pabellón para que se reuniera con ellos. Los
presentó brevemente y Yomi se adelantó, liderando el camino hacia el límite
norte.
Él lo
imitó, dejando que los otros dos se rezagaran. Cuchichearon durante unos
minutos y se preguntó si se referiría a él cuando mencionó la promesa que no
había podido cumplir.
—Todos
los nómadas que conozco estarán atentos por si descubren algo —escuchó que
decía.
El
niño le dio las gracias en voz baja. Yomi se detuvo delante de un edificio a
medio terminar y esperaron a que los alcanzaran. Toda la calle estaba en
distintas fases de construcción y un par de camiones y una grúa estaban
aparcados a un lado.
Aquella
zona le pertenecía a Alan Walters y Ryan y sus amigos practicaban allí con las
motos durante el fin de semana. No tardaron en escuchar el rugido de los
motores y el sonido de ruedas derrapando.
—¡Ya
están corriendo!
Doblaron
la esquina y se encontraron con un montón de gente a cada lado de la calle sin
asfaltar. Un tracer los detuvo y acercó un aparato a sus pulseras.
—Intervenimos
la señal para que el sistema no detecte tantos identificadores juntos
—explicó—. En la 97 no suele haber problemas, pero es mejor no arriesgarse a
que salte una alarma en la central de movilidad.
Le
echó un vistazo al grupo de la izquierda. Varias chicas cuchicheaban entre sí.
Estaban sentadas sobre una pila de materiales y a su lado había un grupo de
chicos que se movían inquietos y hablaban bastante acalorados.
—Esos
son estudiantes —explicó Doble V.
Ryan
y su pandilla se encontraban justo enfrente revisando unas motos. Doble V.
caminó hacia allí con decisión.
Luke
y los demás tracers destacaban con sus chaquetas de cuero. Habían trazado una
línea ancha en el suelo para marcar la salida y parecían estar montando un par
de pantallas en las furgonetas.
El
líder se apartó para acompañar a Doble V. Jer saludó a Ty y a los demás
distraídamente. No sabía si debía acompañarlo, pero los siguió al ver que Yomi
se unía a ellos. Incluso Mark iba en el grupo.
Un
chico llamó a Ryan y este se incorporó. Tenía los hombros anchos, aunque no era
tan alto como Yomi. Se apartó el pelo oscuro de la frente, mirando a Luke y a
Doble V. con actitud beligerante.
Yomi
se detuvo a unos metros y chocó con su espalda. Se colocó a su izquierda y Mark
hizo lo mismo al otro lado. Los chicos del grupo de Ryan irguieron la espalda
al verlo. La escena le hizo pensar en una película de bandas callejeras.
Parecían a punto de montar una pelea allí mismo.
Luke
miró a su alrededor con aire divertido. Levantó una ceja y le hizo un gesto a
Ryan para llevárselo a un aparte. Doble V. los acompañó. Se los quedaron
observando.
«No
hará falta pelear, ¿verdad?». Estuvo a punto de preguntárselo a Yomi, pero no
creyó que apreciara la broma.
Las
miradas de los chicos del norte lo estaban poniendo cada vez más nervioso.
Agradeció la llegada de Ty, que se les unió con dos chicos más.
—Los
estudiantes han venido a apostar —dijo uno de ellos con una risita—. Sobre
todo, por ese chico nuevo, Jin.
Siguió
su mirada por inercia, aunque no tenía ni idea de quién era. Las pantallas se
iluminaron mostrando a dos corredores.
—¿Ya
han empezado?
—No
—respondió Ty—. Están comprobando el terreno y la transmisión.
Las
motos no tardaron en llegar por el extremo de la calle y redujeron para
acercarse al grupo de Luke. Otros dos tracers salieron a toda velocidad,
levantando una nube de polvo.
Los
chicos empezaron a hablar acerca de distintas marcas y modelos. A él le
parecían todas iguales, pero aquello ayudó a que se relajara.
Los
otros tres habían llegado a un acuerdo. Ryan parecía satisfecho y Doble V.
sonreía de oreja a oreja.
—Dile
a Jin que Luke ha aceptado el reto —le dijo Ryan a uno de su grupo.
—¿Vas
a correr? —le preguntó Ty a su hermano.
Los
ojos castaños brillaron de una forma extraña cuando se dirigió a Doble V.
—Me
debes una bien gorda, chaval.
No
pudo escuchar su respuesta porque Ryan levantó la voz en aquel momento.
—Doble
V. y yo competiremos en la segunda vuelta.
—¡¿Qué?!
—casi gritó al oírlo—. ¿Te has vuelto loco?
Lo
agarró por un brazo y empezó a decirle lo mala que era aquella idea. No solo
porque podía hacerse daño, sino porque toda aquella gente sabría que había
estado allí.
—¿Y
este quién es? —preguntó Ryan divertido—. ¡Te habla como si fuera tu madre!
Soltó
una carcajada y varios chicos lo imitaron. Doble V. puso los ojos en blanco,
con una expresión que dejaba bien claro que lo estaba avergonzando.
—No
tienes que competir —susurró—. Seguro que hay otra forma de arreglar las cosas.
—Pero
es que quiero hacerlo, tío —Se volvió hacia Ryan—. Este es Jeremy Warren.
Lo
miraron de arriba a abajo con curiosidad y escuchó unos cuantos murmullos. Esa
no era la forma que hubiese escogido para conocer a los chicos de la ciudad.
—¿El
hijo de Rick Warren? —preguntó Ryan acercándose más—. Vaya, vaya… ¡Si tenemos
aquí a un famoso! ¿Sabes conducir una moto, «Superstar»? —Él negó con la
cabeza—. Pues entonces será mejor que no te metas.
Debía
de ser evidente que quería contestarle de malos modos porque Doble V. tiró de
él llevándoselo de allí.
—Olvídalo,
tío.
Se
quedaron junto a los tracers. Luke le dejó su moto a Doble V. para que diera
unas vueltas de prueba. Por suerte era roja y no le costaría diferenciarla de
las demás.
—La
de Ryan es la amarilla —dijo Ty divertido cuando le comentó lo de los colores—.
¡Esa máquina tiene potencia! Claro que la de Luke no tiene nada que envidiarle.
Ryan
estaba preparándose para salir en el siguiente grupo. Apenas le echó un
vistazo. Intentaba hacerse una idea del recorrido con las imágenes que se
sucedían en la pantalla de enfrente. Cuando los corredores pasaron por delante
de ellos, vio que el dron de Ty los seguía planeando por encima.
No
tenía ni idea de las posibilidades de Doble V. Se dijo que lo importante era
que saliera ileso, pero tenía que admitir que deseaba que le ganara a Ryan
Walters.
Ty
señaló la pantalla, comentando que la parte más complicada era el callejón
estrecho que se veía en aquellos momentos.
—Aparte
de las curvas, claro —Su tono daba a entender que era algo obvio.
Una
exclamación llamó su atención y se dio cuenta de que había aún más gente a lo
largo de la calle. Había incluso unos cuantos adultos y le sorprendió ver que
la mayoría estaban apostando. Al menos eso le pareció al ver a varios chicos
que se movían de aquí para allá hablando con todo el que se les acercaba.
—Parece
que todo el mundo quiere apostar —dijo de pasada.
Ty
asintió.
—Solo
tienes que ofrecerle a alguien la posibilidad de ganar algo y la avaricia hará
el resto —Le guiñó un ojo—. El que tiene algo de dinero siempre está dispuesto
a gastarlo.
—Me
imagino que todos piensan que van a acertar.
Ty
puso los ojos en blanco y los dos se rieron.
Los
sonidos de excitación se repitieron de un lado a otro. Los primeros corredores
ya se estaban preparando en la línea de salida. Dejó escapar un gruñido por lo
bajo. Las dos motos eran negras y parecían pertenecer al grupo de los tracers.
—Corren
primero entre ellos —confirmó Yomi—. Para animar las apuestas.
Un
chico les dio la señal y salieron a toda velocidad. Llegaron al final de la
calle bastante igualados. Miraron la pantalla en cuanto los perdieron de vista.
El que iba por detrás le dio una patada al otro en cuanto giraron para rodear
un edificio, pero este logró mantener el equilibrio y volvió a ganar algo de
ventaja.
La
entrada al callejón era un tanto cerrada. Redujeron lo imprescindible, entrando
casi pegados al muro. Soltó una exclamación al ver que el que iba detrás
empujaba la rueda trasera de su oponente.
—Pero
¿qué…? ¿Eso no es trampa?
Ty se
echó a reír. Le explicó que en aquellas carreras casi no había normas.
—A no
ser que uno haga algo evidente para lastimar, al contrario, la regla principal
consiste en llegar el primero.
Los
corredores siguieron bastante igualados casi hasta el final, arriesgando en las
curvas y acercándose el uno al otro más de lo que parecía posible.
—¿Eso
está permitido? —preguntó una vez más.
Cuando
llegaron a toda velocidad desde el final de la calle, no sabía cuál de los dos
había empujado más al otro. Unos chicos soltaron unos gritos de alegría cuando
atravesaron la línea de meta. Seguramente habían apostado por el ganador.
—¡Sí
que se lo toman en serio!
—Son
orgullosos hasta la médula —dijo Ty con los ojos brillando de orgullo—. En una
ocasión, Luke descubrió que uno del grupo perdía aposta y le destrozó la moto
antes de expulsarlo.
Doble
V. se colocó en la línea de salida y lo observó con preocupación. Ty intentó
tranquilizarlo.
—Las
carreras no suelen ser tan igualadas —dijo—. La mayoría se deciden en la
salida, incluso entre pilotos con experiencia. El que sale con ventaja suele
mantenerla, a no ser que le falle la máquina.
Doble
V. apareció en la pantalla a rostro descubierto. Todos iban a enterarse de su
identidad de todas formas, pero por algún motivo, aquello le molestó.
Se
puso el casco que le ofreció Luke. Los tracers soltaron gritos de ánimo y le
hacían gestos de victoria. Las apuestas parecieron animarse cuando Ryan se
acercó a la línea de salida.
—¡Vamos
Doble V.! —exclamó alguien al otro lado de la calle.
—¡Enséñale
cómo se hace, Ryan! —gritó un chico del norte.
Los
ánimos estaban bastante divididos. Le pareció que los de la zona este habían
apostado en su mayoría contra Walters. Se alegró de no ser el único al que le
caía mal.
La
reacción de Ryan en la salida fue más rápida, aunque solo logró una ventaja
mínima. Doble V. lo seguía de cerca, pero a pesar de que aceleró a tope, no fue
capaz de acercarse lo suficiente antes de que llegaran al callejón. Ryan se
arriesgó en la curva, tal como habían hecho los corredores anteriores. Doble V.
apenas redujo un poco la velocidad y lo siguió como una bala. Contuvo el
aliento cuando atravesaron el callejón uno detrás del otro. Los separaban
varios metros de distancia, lo que impidió que hubiera una oportunidad de
arriesgarse. Volvió a respirar cuando salieron de la estrecha calle, pero no
tardó en inquietarse de nuevo.
Doble
V. mantenía una pequeña distancia y algo le decía que iba a intentar adelantar.
Ryan se preparó para tomar la siguiente curva. Doble V. acortó el ángulo de
entrada y le dio un toque en la rueda delantera. La moto de Ryan se giró en el
sentido contrario y eso pareció cogerlo por sorpresa. Tardó un segundo en
reaccionar y Doble V. lo aprovechó para acelerar.
—¡Va
demasiado rápido! —exclamó.
La
moto levantó gravilla al inclinarse y se acercó tanto al muro que estaba seguro
de que iba a chocar. De alguna forma, consiguió entrar en la calle sin rozar la
pared. Ryan se había recuperado y lo seguía de cerca, exprimiendo la potencia
al máximo.
Estaban
llegando a la última curva. Los gritos se estaban volviendo ensordecedores y
Jer mantuvo los ojos en la pantalla con el corazón en un puño.
La
entrada era amplia y los dos se abrieron para entrar a gran velocidad. Esta vez
fue Ryan el que se metió por el interior, inclinando la moto de forma peligrosa
y acelerando para golpearlo con su rueda trasera. Fue un buen golpe y todos
contuvieron el aliento al ver cómo lo derribaba.
Ryan
llegó a la recta final mientras sus amigos daban saltos, gritando su nombre
antes incluso de que cruzara la línea.
Doble
V. no aparecía en la pantalla. Mark tiró de Yomi y los tres echaron a correr.
Apenas habían avanzado unos metros cuando el chico llegó por el extremo de la
calle. Pasó ante ellos seguido de una nube de polvo.

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