viernes, 24 de octubre de 2025

Rebeldes pero leales. 9- 97 Young & Rich




            Esa tarde se encontraron con Yomi. A él sí que se le echaban quince años. El chico era incluso más alto que Jer. No parecía muy hablador. Claro que su silencio podía deberse a que Doble V. no le daba ocasión de abrir la boca mientras lo ponía al corriente de sus aventuras.

            —¿En serio crees que es buena idea ir a ver las carreras?

            Él le sonrió con un aire despreocupado que empezaba a resultarle familiar.

            Los tracers habían llegado hacía un rato con la moto de Ryan. Además de devolvérsela, pensaban competir con alguno de los chicos de la ciudad.

            —Ya que estoy aquí… Ah, ¡ahí está Mark!

            Un niño de unos doce años se acercó a ellos con paso desgarbado. Doble V. le había hecho llegar un mensaje al pabellón para que se reuniera con ellos. Los presentó brevemente y Yomi se adelantó, liderando el camino hacia el límite norte.

            Él lo imitó, dejando que los otros dos se rezagaran. Cuchichearon durante unos minutos y se preguntó si se referiría a él cuando mencionó la promesa que no había podido cumplir.

            —Todos los nómadas que conozco estarán atentos por si descubren algo —escuchó que decía.

            El niño le dio las gracias en voz baja. Yomi se detuvo delante de un edificio a medio terminar y esperaron a que los alcanzaran. Toda la calle estaba en distintas fases de construcción y un par de camiones y una grúa estaban aparcados a un lado.

            Aquella zona le pertenecía a Alan Walters y Ryan y sus amigos practicaban allí con las motos durante el fin de semana. No tardaron en escuchar el rugido de los motores y el sonido de ruedas derrapando.

            —¡Ya están corriendo!

            Doblaron la esquina y se encontraron con un montón de gente a cada lado de la calle sin asfaltar. Un tracer los detuvo y acercó un aparato a sus pulseras.

            —Intervenimos la señal para que el sistema no detecte tantos identificadores juntos —explicó—. En la 97 no suele haber problemas, pero es mejor no arriesgarse a que salte una alarma en la central de movilidad.

            Le echó un vistazo al grupo de la izquierda. Varias chicas cuchicheaban entre sí. Estaban sentadas sobre una pila de materiales y a su lado había un grupo de chicos que se movían inquietos y hablaban bastante acalorados.

            —Esos son estudiantes —explicó Doble V.

            Ryan y su pandilla se encontraban justo enfrente revisando unas motos. Doble V. caminó hacia allí con decisión.

            Luke y los demás tracers destacaban con sus chaquetas de cuero. Habían trazado una línea ancha en el suelo para marcar la salida y parecían estar montando un par de pantallas en las furgonetas.

            El líder se apartó para acompañar a Doble V. Jer saludó a Ty y a los demás distraídamente. No sabía si debía acompañarlo, pero los siguió al ver que Yomi se unía a ellos. Incluso Mark iba en el grupo.

            Un chico llamó a Ryan y este se incorporó. Tenía los hombros anchos, aunque no era tan alto como Yomi. Se apartó el pelo oscuro de la frente, mirando a Luke y a Doble V. con actitud beligerante.

            Yomi se detuvo a unos metros y chocó con su espalda. Se colocó a su izquierda y Mark hizo lo mismo al otro lado. Los chicos del grupo de Ryan irguieron la espalda al verlo. La escena le hizo pensar en una película de bandas callejeras. Parecían a punto de montar una pelea allí mismo.

            Luke miró a su alrededor con aire divertido. Levantó una ceja y le hizo un gesto a Ryan para llevárselo a un aparte. Doble V. los acompañó. Se los quedaron observando.

            «No hará falta pelear, ¿verdad?». Estuvo a punto de preguntárselo a Yomi, pero no creyó que apreciara la broma.

            Las miradas de los chicos del norte lo estaban poniendo cada vez más nervioso. Agradeció la llegada de Ty, que se les unió con dos chicos más.

            —Los estudiantes han venido a apostar —dijo uno de ellos con una risita—. Sobre todo, por ese chico nuevo, Jin.

            Siguió su mirada por inercia, aunque no tenía ni idea de quién era. Las pantallas se iluminaron mostrando a dos corredores.

            —¿Ya han empezado?

            —No —respondió Ty—. Están comprobando el terreno y la transmisión.

            Las motos no tardaron en llegar por el extremo de la calle y redujeron para acercarse al grupo de Luke. Otros dos tracers salieron a toda velocidad, levantando una nube de polvo.

            Los chicos empezaron a hablar acerca de distintas marcas y modelos. A él le parecían todas iguales, pero aquello ayudó a que se relajara.

            Los otros tres habían llegado a un acuerdo. Ryan parecía satisfecho y Doble V. sonreía de oreja a oreja.

            —Dile a Jin que Luke ha aceptado el reto —le dijo Ryan a uno de su grupo.

            —¿Vas a correr? —le preguntó Ty a su hermano.

            Los ojos castaños brillaron de una forma extraña cuando se dirigió a Doble V.

            —Me debes una bien gorda, chaval.

            No pudo escuchar su respuesta porque Ryan levantó la voz en aquel momento.

            —Doble V. y yo competiremos en la segunda vuelta.

            —¡¿Qué?! —casi gritó al oírlo—. ¿Te has vuelto loco?

            Lo agarró por un brazo y empezó a decirle lo mala que era aquella idea. No solo porque podía hacerse daño, sino porque toda aquella gente sabría que había estado allí.

            —¿Y este quién es? —preguntó Ryan divertido—. ¡Te habla como si fuera tu madre!

            Soltó una carcajada y varios chicos lo imitaron. Doble V. puso los ojos en blanco, con una expresión que dejaba bien claro que lo estaba avergonzando.

            —No tienes que competir —susurró—. Seguro que hay otra forma de arreglar las cosas.

            —Pero es que quiero hacerlo, tío —Se volvió hacia Ryan—. Este es Jeremy Warren.

            Lo miraron de arriba a abajo con curiosidad y escuchó unos cuantos murmullos. Esa no era la forma que hubiese escogido para conocer a los chicos de la ciudad.

            —¿El hijo de Rick Warren? —preguntó Ryan acercándose más—. Vaya, vaya… ¡Si tenemos aquí a un famoso! ¿Sabes conducir una moto, «Superstar»? —Él negó con la cabeza—. Pues entonces será mejor que no te metas.

            Debía de ser evidente que quería contestarle de malos modos porque Doble V. tiró de él llevándoselo de allí.

            —Olvídalo, tío.

            Se quedaron junto a los tracers. Luke le dejó su moto a Doble V. para que diera unas vueltas de prueba. Por suerte era roja y no le costaría diferenciarla de las demás.

            —La de Ryan es la amarilla —dijo Ty divertido cuando le comentó lo de los colores—. ¡Esa máquina tiene potencia! Claro que la de Luke no tiene nada que envidiarle.

            Ryan estaba preparándose para salir en el siguiente grupo. Apenas le echó un vistazo. Intentaba hacerse una idea del recorrido con las imágenes que se sucedían en la pantalla de enfrente. Cuando los corredores pasaron por delante de ellos, vio que el dron de Ty los seguía planeando por encima.

            No tenía ni idea de las posibilidades de Doble V. Se dijo que lo importante era que saliera ileso, pero tenía que admitir que deseaba que le ganara a Ryan Walters.

            Ty señaló la pantalla, comentando que la parte más complicada era el callejón estrecho que se veía en aquellos momentos.

            —Aparte de las curvas, claro —Su tono daba a entender que era algo obvio.

            Una exclamación llamó su atención y se dio cuenta de que había aún más gente a lo largo de la calle. Había incluso unos cuantos adultos y le sorprendió ver que la mayoría estaban apostando. Al menos eso le pareció al ver a varios chicos que se movían de aquí para allá hablando con todo el que se les acercaba.

            —Parece que todo el mundo quiere apostar —dijo de pasada.

            Ty asintió.

            —Solo tienes que ofrecerle a alguien la posibilidad de ganar algo y la avaricia hará el resto —Le guiñó un ojo—. El que tiene algo de dinero siempre está dispuesto a gastarlo.

            —Me imagino que todos piensan que van a acertar.

            Ty puso los ojos en blanco y los dos se rieron.

            Los sonidos de excitación se repitieron de un lado a otro. Los primeros corredores ya se estaban preparando en la línea de salida. Dejó escapar un gruñido por lo bajo. Las dos motos eran negras y parecían pertenecer al grupo de los tracers.

            —Corren primero entre ellos —confirmó Yomi—. Para animar las apuestas.

            Un chico les dio la señal y salieron a toda velocidad. Llegaron al final de la calle bastante igualados. Miraron la pantalla en cuanto los perdieron de vista. El que iba por detrás le dio una patada al otro en cuanto giraron para rodear un edificio, pero este logró mantener el equilibrio y volvió a ganar algo de ventaja.

            La entrada al callejón era un tanto cerrada. Redujeron lo imprescindible, entrando casi pegados al muro. Soltó una exclamación al ver que el que iba detrás empujaba la rueda trasera de su oponente.

            —Pero ¿qué…? ¿Eso no es trampa?

            Ty se echó a reír. Le explicó que en aquellas carreras casi no había normas.

            —A no ser que uno haga algo evidente para lastimar, al contrario, la regla principal consiste en llegar el primero.

            Los corredores siguieron bastante igualados casi hasta el final, arriesgando en las curvas y acercándose el uno al otro más de lo que parecía posible.

            —¿Eso está permitido? —preguntó una vez más.

            Cuando llegaron a toda velocidad desde el final de la calle, no sabía cuál de los dos había empujado más al otro. Unos chicos soltaron unos gritos de alegría cuando atravesaron la línea de meta. Seguramente habían apostado por el ganador.

            —¡Sí que se lo toman en serio!

            —Son orgullosos hasta la médula —dijo Ty con los ojos brillando de orgullo—. En una ocasión, Luke descubrió que uno del grupo perdía aposta y le destrozó la moto antes de expulsarlo.

            Doble V. se colocó en la línea de salida y lo observó con preocupación. Ty intentó tranquilizarlo.

            —Las carreras no suelen ser tan igualadas —dijo—. La mayoría se deciden en la salida, incluso entre pilotos con experiencia. El que sale con ventaja suele mantenerla, a no ser que le falle la máquina.

            Doble V. apareció en la pantalla a rostro descubierto. Todos iban a enterarse de su identidad de todas formas, pero por algún motivo, aquello le molestó.

            Se puso el casco que le ofreció Luke. Los tracers soltaron gritos de ánimo y le hacían gestos de victoria. Las apuestas parecieron animarse cuando Ryan se acercó a la línea de salida.

            —¡Vamos Doble V.! —exclamó alguien al otro lado de la calle.

            —¡Enséñale cómo se hace, Ryan! —gritó un chico del norte.

            Los ánimos estaban bastante divididos. Le pareció que los de la zona este habían apostado en su mayoría contra Walters. Se alegró de no ser el único al que le caía mal.

            La reacción de Ryan en la salida fue más rápida, aunque solo logró una ventaja mínima. Doble V. lo seguía de cerca, pero a pesar de que aceleró a tope, no fue capaz de acercarse lo suficiente antes de que llegaran al callejón. Ryan se arriesgó en la curva, tal como habían hecho los corredores anteriores. Doble V. apenas redujo un poco la velocidad y lo siguió como una bala. Contuvo el aliento cuando atravesaron el callejón uno detrás del otro. Los separaban varios metros de distancia, lo que impidió que hubiera una oportunidad de arriesgarse. Volvió a respirar cuando salieron de la estrecha calle, pero no tardó en inquietarse de nuevo.

            Doble V. mantenía una pequeña distancia y algo le decía que iba a intentar adelantar. Ryan se preparó para tomar la siguiente curva. Doble V. acortó el ángulo de entrada y le dio un toque en la rueda delantera. La moto de Ryan se giró en el sentido contrario y eso pareció cogerlo por sorpresa. Tardó un segundo en reaccionar y Doble V. lo aprovechó para acelerar.

            —¡Va demasiado rápido! —exclamó.

            La moto levantó gravilla al inclinarse y se acercó tanto al muro que estaba seguro de que iba a chocar. De alguna forma, consiguió entrar en la calle sin rozar la pared. Ryan se había recuperado y lo seguía de cerca, exprimiendo la potencia al máximo.

            Estaban llegando a la última curva. Los gritos se estaban volviendo ensordecedores y Jer mantuvo los ojos en la pantalla con el corazón en un puño.

            La entrada era amplia y los dos se abrieron para entrar a gran velocidad. Esta vez fue Ryan el que se metió por el interior, inclinando la moto de forma peligrosa y acelerando para golpearlo con su rueda trasera. Fue un buen golpe y todos contuvieron el aliento al ver cómo lo derribaba.

            Ryan llegó a la recta final mientras sus amigos daban saltos, gritando su nombre antes incluso de que cruzara la línea.

            Doble V. no aparecía en la pantalla. Mark tiró de Yomi y los tres echaron a correr. Apenas habían avanzado unos metros cuando el chico llegó por el extremo de la calle. Pasó ante ellos seguido de una nube de polvo.

 

 

 

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