Jer salió
a que le diera el aire en cuanto terminó la clase. No le interesaban en
absoluto las canciones que había inspirado Martin West hacía siglos, ni cómo se
le había ocurrido el sistema de canales de la 97 cuando diseñó la ciudad. En lo
que a él se refería, era un West y eso lo decía todo de él.
Salió
al canal exterior pensado en caminar un rato, pero cambió de planes al ver la
barca que pertenecía al centro y que estaba amarrada justo enfrente. El
director estaba en la cubierta, hablando acaloradamente con el padre de Yomi.
El chico y Doble V. los observaban desde el muelle.
—Ha
vuelto a averiarse —dijo Mark, acercándose sobre el patín—. Acaban de cambiarle
otra pieza.
—¿En
serio?
Le
daba bastante igual, pero sonrió para animarlo a continuar. No parecía tener
nada más que añadir y se marchó sobre la tabla. Lo observó deslizarse a lo
largo del canal y estaba a punto de reanudar su caminata cuando Jay lo llamó.
Jacky
seguía a su hermano con una expresión malhumorada y se preguntó qué habría
pasado. Ella miró a un lado, de forma que su pelo ocultara su cara. Tardó un
momento en darse cuenta de que Jay había mencionado el Skyway.
—¿Vas
a mudarte allí? —se sorprendió.
¿Eso
quería decir que Jacky también viviría encima del local?
—Sí
—dijo Jay—. Por ahora solo trabajo algunas tardes, pero Sean insistió en que no
era problema.
Jacky
le echó una rápida mirada a su hermano, dejando claro que no pensaba lo mismo.
—Nos
veremos por allí —dijo Jay alegremente.
Le
hizo un gesto a su hermana para marcharse. Ella dijo que lo vería más tarde y observó
cómo se marchaba con el ceño fruncido.
—Tenemos
que vaciar el apartamento para ponerlo en alquiler —explicó.
Se
sorprendió de que le contara algo así. No habían vuelto a hablar a solas desde
el aquel día en el hospital.
—Entiendo
—dijo con cara de circunstancias.
Era
obvio que la tarea no le apetecía en absoluto.
—¿Crees que podría conseguir algunas ruedas decentes
en el vertedero? —preguntó ella de repente—. Me han encargado algunas tablas de
skate, pero tienen que ser lo más baratas posibles.
Al
ver la expresión confundida de Jer, le explicó que llevaba un tiempo montando
tablas; por lo visto, los chicos del este estaban dispuestos a pagar un buen
precio por ellas, aunque solo las usaran como decoración. Sin embargo, los
chicos que patinaban en el parque no podían permitirse gastar demasiado.
—Echaré
un vistazo y te diré algo —prometió.
Algo
llamó la atención de Jacky y siguió su mirada. El señor Winslow estaba bajando
al muelle seguido por Yomi y su padre. Estaban lo bastante cerca como para que
pudieran escuchar su conversación.
—¡Menos
mal que nos traen los suministros a granel! —exclamó el hombre—. Es la tercera
vez que tenemos que pedir una pieza en lo que va de año.
—Bueno,
no podemos saber qué fallará la próxima vez —dijo el mecánico con tono
comprensivo—. Esperemos que aguante por ahora.
Yomi
y su padre subieron a su barca y el director regresó al centro con paso
enérgico, haciendo que Mark se apartara rápidamente cuando casi chocó con él.
Doble
V. se acercó con los ojos brillando de risa contenida y el niño se deslizó
sobre el skate hasta llegar junto a ellos.
—¿Qué
le pasa al señor Winslow? —preguntó.
Doble
V. soltó una carcajada.
—¡Tío,
no tenía ni idea de la cantidad de palabrotas que conoce. Echaba chispas por
los ojos y gritaba: «¡Este barco se hunde!». Y no se refería a la barca —aclaró
señalándola—. Se ha pasado como una hora despotricando de West, la oficina de
la 97 y el gobierno central —forzó la voz en un tono más grave—. «¡Este barco
se va a pique, Michael! ¡Y nadie hace nada por solucionarlo!».
Levantó
las manos al cielo, imitándolo.
—Y ya
sabes cómo es el padre de Yomi —le dio un codazo a Mark antes de continuar—.
Siguió trabajando sin alterarse lo más mínimo y diciendo cosas como: «Sí, sí…
Eso es un problema. Claro, claro». ¡Tendríais que haberlo visto!
Sus
aspavientos eran del todo exagerados, pero su risa resultaba contagiosa y Jer
no pudo evitar una sonrisa.
—Debió
de ser todo un espectáculo —dijo Jacky—. Es una pena que Danny no estuviera
cerca.
La
chica era algo mayor que ella, pero parecían buenas amigas. La había visto
alguna vez en el parque. Era fácilmente reconocible por el color rojo de su
pelo, aunque no había llegado a ver su cara descubierta ya que parecía llevar
una cámara pegada al rostro la mayor parte del tiempo.
—He
visto alguna de tus tablas. Los diseños son interesantes —dijo Doble V.—. Casi
me dan ganas de comprar una.
—El
mérito es de Danny, pero podría hacerte un descuento —prometió ella.
—Lo
tendré en cuenta —miró su pantalla con desaliento—. Dios, ¿aún falta media hora
para la merienda?
Mark
soltó una risita antes de alejarse y Doble V. empezó a describir las extrañas
posturas que adoptaba su amiga cuando estaba grabando, lo que la hizo reír con
ganas.
De
repente, Jer se sintió fuera de lugar y la sensación no era agradable en
absoluto.
—¿Qué
hace Ben por aquí? —Doble V. se puso serio de repente.
Tres
chicos de la pandilla de Ryan se estaban acercando, lo que era extraño. Aunque
el pabellón estaba en el norte, no solían ir por allí. Se inquietó cuando caminaron
en línea recta hacia Mark ya que todos eran mayores, lo que los dejaba en clara
desventaja.
—He
oído que estás buscando a tu madre —dijo Ben—. Yo puedo ayudarte a encontrarla,
por un precio.
Doble
V. se adelantó para situarse a la izquierda del niño y él se situó a su
derecha. Notó una presencia a su lado. Le echó un vistazo a Jacky, que miraba
al frente achicando los ojos negros con desconfianza. Los amigos de Ben se
acercaron de modo intimidante y el chico les hizo un gesto tranquilizador.
—Solo
estamos hablando de negocios. —aclaró dirigiéndose a ambos bandos..
—¿Cuánto
quieres por la información? —preguntó Mark con un hilo de voz.
—Bastará
con tu tabla.
El
niño levantó el skate con un golpe del pie y lo atrapó con un movimiento ágil.
—Espera,
espera —intervino Doble V. deteniendo a Mark—. ¿Qué pruebas tenemos de que
sabes de lo que hablas?
—¿Me
estás llamando mentiroso?
—Claro
que no. Solo me pregunto cómo piensas conseguir esa información. ¿Es que vas a
entregarle el skate a Ryan?
La
cara de Ben se puso roja de ira.
—El
crío quiere encontrar a su madre —dijo enfadado—. Yo puedo ayudarlo. Cómo lo
haga no es asunto tuyo ni de nadie.
Mark
le lanzó una mirada suplicante a Doble V. y este le sonrió con confianza.
—No
me gustan los intermediarios, pero supongo que es un trato justo. Consigue la
información y podrás quedarte la tabla.
Ben
apretó los puños y lo miró con desprecio durante unos segundos, pero finalmente,
se giró sin decir nada. Jer respiró aliviado en cuanto se marcharon. Doble V.
se llevó a Mark a un lado y él se acercó para oírlos.
—No
te preocupes, Mark. Hablaré con Ryan de nuevo —prometió Doble V. palmeando la
delgada espalda del niño—. Ben no es más que un chico de los recados. Le
resultaría imposible ponerse a husmear en el despacho de su jefe.
El
niño lo miró con preocupación.
—Confía
en mí, todo irá bien —Doble V. sonrió con confianza— Vamos, tengo que darme una
ducha. ¿Qué crees que habrá hoy de postre?
Mark
terminó por devolverle la sonrisa, aceptando sus palabras.
—Yo
podría buscarla —ofreció Jacky—. Ahora estoy en el Departamento de movilidad.
Jer la
miró con incredulidad.
—No
te preocupes —lo tranquilizó—. Solo hay un técnico en cada turno. Esperaré a
que salga a tomarse un café y no se enterará.
—La
búsqueda quedará registrada —dijo él.
Ella
puso los ojos en blanco.
—No
es como si intentara localizar a un delincuente. En serio, nadie se enterará.
—¡Genial!
—dijo Doble V. dando una palmada de satisfacción.
Mark
la miró con tal expresión de agradecimiento que Jer no se atrevió a insistir.
Siguió a Doble V. cuando vio que el niño se quedaba en el patio y cerró la
puerta de la habitación intentando contenerse.
—¿Sabes
a dónde se dirigía Mark hace un rato? —la ira hizo que olvidara su promesa de
no contarlo—. ¡Al River! Te imaginas con quién quería hablar, ¿verdad?
—¿En
serio? Vaya, este crío… —meneó la cabeza con incredulidad.
Jer sintió
que lo invadía la rabia.
—¿Se
puede saber qué pretendes? —estalló.
—Guau,
tío. Tranquilo.
—No
deberías alentarlo y mucho menos cuando puedes meter a otros en problemas.
—¿Estás
enfadado por lo de tu «amiga»? —Jer parpadeó ante el tono que usó para recalcar
la palabra—No fue cosa mía, ella se ofreció a ayudar —protestó.
Empezó
a seleccionar varias prendas de ropa para cambiarse y su tranquilidad lo
molestó más aún. ¡Le daba todo igual!
—¿Y
qué va a pasar cuando Mark encuentre a su madre? Es posible que ni siquiera
quiera verlo, ¿y entonces qué?
—No
la encontrará —aseguró Doble V.— Winslow la buscó y dijo que no aparecía en el
sistema.
—¿Qué?
—casi gritó—. Si sabías eso, ¿por qué no se lo dijiste?
—¡Tú
no sabes cómo se puso, tío! —se defendió—. Cuando lo dejó en el pabellón, le
prometió que solo serían unos días y que volvería a buscarlo. Cuando se dio
cuenta de que no iba a regresar se volvió loco; hasta tal punto que el director
accedió a pedir un rastreo.
—¿Le
explicó que no pudieron encontrarla?
—No
quiso creerlo —se encogió de hombros—. Le aseguré que Winslow es buen tipo y
que no tenía motivos para mentirle, pero no quiso escucharme. ¿No viste su
mirada cuando Jacky se ofreció a buscarla? Aunque no la encuentre, preferirá
pensar que se le ha averiado la pulsera antes que aceptar la verdad.
Solo
había dos explicaciones para que la madre de Mark hubiese desaparecido del
sistema y ninguna de ellas era agradable. O se había quitado el identificador
voluntariamente o le había ocurrido algo y lo estaban ocultando.
—Jacky
se arriesgará para nada —se lamentó.
¿Debía
explicarle que no valía la pena? Intentó imaginarse la reacción de Mark cuando
se enterase. ¿Actuaría de la forma que había descrito Doble V.? Siempre se
mostraba tranquilo y voluntarioso. Le costaba imaginárselo en semejante estado.
—Es
mejor que esté ocupado, aunque sea con falsas esperanzas —dijo Doble V. como
animándolo—. Eso lo mantendrá lejos de Walters.
No se
molestó en contestar.

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