Jer
tardó unos días en regresar al Skyway y Doble V. insistió en acompañarlo, ya
que pensaba aprovechar la ausencia de Nick para hacerle unas modificaciones a
la moto No estaba del mejor humor para discutir con él, así que no dijo nada.
Saludaron
a Jay al entrar en el local y encontraron al músico colocando unas cajas en el
almacén. No pareció sorprenderse cuando Jer le dijo que quería acompañarlo.
Debía de pensar que era lo normal y eso era lo que se había repetido a sí
mismo, pero no por ello le resultaba más fácil.
Nick
accedió a dejar a Doble V. con la moto y, en cuanto se cambió de ropa, Jer lo
siguió al embarcadero abriendo y cerrando los puños con nerviosismo. Se
mantuvieron en silencio hasta que llegaron al hospital.
—Llevaré
a Jane a casa para que pueda descansar. ¿Te quedarás con Sean mientras tanto?
—pidió con voz cansada.
Él
asintió, siguiéndolo por el pasillo. Una enfermera le explicó el protocolo de
visitas. Se puso una bata y una mascarilla y la acompañó a la habitación. La
mujer entró a buscar a Jane, que lo saludó al salir al pasillo.
—Se
alegrará de verte cuando despierte —su tono alegre resultaba un tanto forzado.
Entró
con el corazón en un puño, acercándose a la camilla con temor. La imagen de su
madre le asaltó por un momento. La empujó al fondo de su mente, apretando los
dientes. Se mordió los labios y se acercó, obligándose a dar un paso detrás del
otro.
Lo
primero que llamó su atención fue su pelo rubio, destacando sobre la almohada.
Su piel se veía pálida y apenas parecía él mismo con la máscara de oxígeno
cubriéndole parte del rostro. Su cuerpo se veía encogido bajo la sábana. Se
sentó en la silla que había junto a la cabecera, diciéndose que esa impresión
se debía a que se encontraba de pie, mientras que él estaba tendido.
Su
pecho subía y bajaba con lentitud. Se concentró en observar aquel movimiento ya
que no podía mirarlo a la cara. Con los ojos cerrados de aquella manera se veía
demasiado vulnerable. Recordó la alegría que reflejaban habitualmente aquellos
iris de color azul. Le temblaron las manos y las apretó contra los muslos,
convirtiéndolas en dos puños cerrados.
Pasó
así un buen rato, hasta que la enfermera vino a inyectarle algún medicamento.
—Hoy
tiene un buen día. Seguro que no tarda en despertarse.
Apenas
le dirigió un gesto. Se agarró a sus palabras aunque sabía que no significaban
nada. Su madre había tenido días buenos y malos durante semanas.
Intentó
recordar alguna oración, pero lo único que acudía a su mente era una melodía
que había escuchado al acudir con la familia a la misa del domingo. Empezó a
tararear los versos.
—¿Te
estás preparando para mi funeral, Jeremy? —lo interrumpió con la voz cascada.
—¡Sean!
¡Perdona, no quería despertarte! —lo miró con pesar.
—Está
bien, aunque no pensé que tendría que estar muriéndome para oírte cantar.
Intentó
una débil sonrisa y sus ojos brillaron durante un instante.
—¡No
vas a morirte! —protestó él.
—¿No?
Bueno, ya lo veremos.
Buscó
el mando de la cama con mano temblorosa. Le pidió que lo incorporara un poco y
que le alcanzara un vaso con agua. Le temblaban las manos, así que lo ayudó a
sujetarlo.
Dejó
caer la cabeza en la almohada con un gesto de cansancio.
—Si
no salgo de aquí, Jane y Nick se ocuparán de ti, quiero que lo sepas.
—No
deberías hablar así —dijo en voz baja—. Y no hace falta que pienses en eso.
—¿Has
hablado con el abogado?
—Rechacé
la oferta de West. He decidido ir a juicio.
No
sabía qué pasaría si se iba antes de que se celebrara, por eso le había pedido
a Greg Evans que preparara un documento para que fuera Jay quien lo
representara. Si al hombre le había parecido raro, no había dicho nada al
respecto.
—He
visto a Jin —soltó de golpe.
Eso
pareció despertar su interés.
—¿Has
hablado con él?
Negó
con un gesto.
—Solo
lo he visto de pasada.
—¿Querrías…?
—dijo Sean—. ¿Te acercarías a él, por Nick?
Dio
un respingo, sorprendido por aquella petición.
—Lo
intentaré.
—Creo
que no se han visto desde la barbacoa. Nick ha estado ocupado, pero… —una nube
de tristeza cubrió sus ojos—. Estaría bien que su hermano lo conociera a través
de alguien cercano.
—¿Quieres
que le diga algo en concreto? —se mordió los labios.
—No —negó
con un gesto—. Solo intenta hacerte amigo suyo, si puedes.
Después
de un rato de hablarle de sus asignaturas, decidió mencionar a Queen, ya que no
se le ocurría otra cosa. Le contó cómo había aparecido en el vertedero. Cuando
le explicó que Mark hacía que saltara de un sitio al otro, sus ojos relucieron
divertidos. Por un momento pareció el de siempre.
Nick
llegó un rato después y se le iluminó la cara al verlo tan animado.
—Bueno,
bueno, ¿te has tomado suficiente tiempo de vacaciones o esperas que los demás
sigamos llevando el negocio por ti?
—Había
pensado esperar una semana más antes de decidirme —respondió con voz débil,
pero de buen humor—. ¿Te parece que el Skyway lo soportará?
Nick
bufó con diversión.
—Acabo
de ver el local hasta arriba de estudiantes. Parece que Jay se ha hecho
bastante popular.
—¿Ah,
sí?
—Por
suerte no se parece a nosotros cuando éramos jóvenes. Recibir demasiada
atención puede ser contraproducente a esa edad.
—Supongo
que no tardarás en hacerlo subir al escenario.
—Tiene
un par de canciones interesantes.
Viendo
que la conversación empezaba a centrarse en la música, aprovechó una pausa para
despedirse y salió del hospital sintiendo un rayo de esperanza. Había hecho lo
correcto al ir. No estaría del todo tranquilo hasta que Sean volviese a casa,
pero se sintió menos angustiado.

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